Epílogo
¿Quién duda que el mundo
así como va no va
o, peor aun,
que nos dirigimos hacia un panorama de pesadilla,
un mundo dominado y dirigido
por corporaciones monstruosas cuyo único objetivo
es la sed de lucro, insaciable, voraz?
¿Y como puede cambiarse ese rumbo?
¿Quién lo cambiará?
¿Vendrá la naturaleza a poner orden,
como un perro que se sacude las pulgas
destruyendo a la mitad del mundo
para que el bien pueda triunfar en el resto que quedó...
como aspiran algunas escuelas espirituales,
temiendo y deseando la devastación?
¿Vendrá Cristo flotando entre las nubes,
una imagen bíblica simbólica
tomada literal e ingenuamente por alguna fe religiosa,
y nos sentaremos a esperar
que Dios venga a arreglar las cosas,
si es que creemos en ÉL...? o bien, si no creemos...
o mejor dicho decidimos que no creemos,
incapaces de perdonarle el estado del mundo actual,
instalados en un eterno reproche
que culpa al Cielo por no resolver los problemas
causados por nosotros mismos...
Incapaces de comprender que Dios sí está trabajando...
que por las leyes espirituales el mundo
espiritual
sólo puede evitar el hambre, la guerra, etc.
a través de los que decidieron
ponerse al servicio del bien
y perseguir el sueño de un mundo mejor...
Pues la otra opción
la de que Dios haga nuestro trabajo
es análoga a la del profesor que,
temeroso de que el estudiante
no resuelva
bien el examen,
se sienta en su pupitre y lo resuelve él,
con lo que al terminar el curso el estudiante
no sólo será más ignorante que al comenzar
sino que nunca llegará a conocerse
y saber de qué es capaz.
Martin Luther King decía
que el mal en este mundo triunfa
más por la inacción de los hijos de la Luz
que por el accionar de los hijos de la oscuridad...
Pues mejorar este mundo
es tarea de cada uno de nosotros,
de los hombres y mujeres de buena voluntad,
y es precisamente
lo que vinimos a hacer a la Tierra.
Para ello deberemos despejar la mente
del mensaje engañoso
instilado por el Poder Económico
a través de los medios de comunicación,
el del sálvese quién pueda...
el de vive como quieras y serás libre...
Pues la libertad
no es un don para el ser humano...
es una conquista,
y para conseguirla
se le ha dado el libre albedrío...
y la capacidad de optar...
de elegir entre el bien y el mal.
Y a través del conocimiento de sí mismo
y del autodominio de la totalidad de su ser
logrará la libertad,
una libertad
que no es la capacidad material
de hacer lo que se le antoje
sino un estado de la mente...
un estado descrito por quienes lo alcanzaron
como una vivencia oceánica...
la del pájaro
que descubre abierta la puerta de su jaula
y vuela... hacia el infinito.
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Rachmaninov, Preludio Op. 23, nº 5 (fragmento)